Tendencias sector energía

Tendencias y desafíos del sector de la energía 2023

Publicado el viernes, 13 enero, 2023

5 minutos de lectura.

Durante los dos últimos años el mundo ha sido testigo de una serie encadenada de crisis. Y cada una de ellas ha generado y genera importantes repercusiones en el sector de la energía y en su impacto en el cambio climático. De forma resumida, estas son las principales crisis:

  • 2020: pandemia de la COVID-19 y confinamientos. Supuso una histórica reducción en el consumo de energía y en las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • 2021: recuperación económica post COVID-19 y cambio de tendencia en la reducción del consumo de energía y del nivel de las emisiones.
  • Finales de 2021: crisis energética derivada del aumento del consumo, con impacto en el aumento de los precios de la electricidad y del gas.
  • Febrero de 2022: invasión de Ucrania, lo que pone en peligro la seguridad en el suministro de energía en la Unión Europea.
  • Segundo semestre de 2022: crisis económica y financiera que ha reducido la demanda de energía y las tensiones en su suministro.

Las últimas situaciones geopolíticas y la llegada del frío y del invierno a la Unión Europea durante el mes de diciembre es posible que estén empezando a generar otra nueva crisis.

LA EVOLUCIÓN DEL CONSUMO DE ENERGÍA

De forma global, la complejidad del ecosistema energético y su velocidad de cambio hacen muy difícil establecer pronósticos para 2023 y, por lo tanto, para un futuro más lejano. Una de las razones es la profunda interacción del sector de la energía con el mundo económico y geopolítico. Hay tantos factores que influyen en la ecuación que es muy aventurado realizar pronósticos.

Una de las pocas cosas claras es que la demanda y el consumo de energía a nivel global siguen creciendo de forma sostenida, a pesar del impacto de la pandemia que se puede considerar como un paréntesis temporal. Otro dato destacado es que, contra todos los pronósticos, las energías extraíbles (petróleo, gas o carbón) representan todavía más del 80% del consumo mundial. Esta situación es muy probable que se mantenga en los próximos años.

En el caso del petróleo, su consumo sufrió una caída durante los peores momentos de la pandemia. Después de esos meses, ha mantenido una firme recuperación que no se ha visto especialmente afectada por la guerra en Ucrania. En la actualidad, el consumo global se sitúa por encima de los 100 millones de barriles al día y se estima que puede alcanzar los 105 en 2023. Por otro lado, el gas ha pasado a tener un peso muy importante en el mix de las energías, ya que una parte destacada de la electricidad se obtiene a partir de él.

PANORAMA EN LA UNIÓN EUROPEA

En los últimos años y en la Unión Europea se han producido desajustes en la política de suministro de energía, lo que podría provocar una escasez de energía eléctrica y de gas este invierno en algunos países. El objetivo, agravado ahora por la situación en Ucrania, es encontrar un equilibrio entre la seguridad del suministro energético, el crecimiento sostenible y la lucha contra el cambio climático. Y buscar la puesta en marcha de políticas que se ajusten al entorno que existe en estos momentos.

En el escenario actual, los países de la Unión Europea ya trabajan para repensar el modelo energético y asegurar su autonomía. Se encuentran en una etapa de búsqueda de nuevos socios y fuentes de suministro para garantizar la seguridad energética. Con este cambio de mentalidad, será cada vez más difícil que Europa se vea afectada por una crisis energética global. Ese cambio y las enseñanzas acumuladas permitirán trabajar de manera distinta en materia energética.

“A largo plazo, creo que Europa saldrá beneficiada de esta crisis porque habrá tenido que repensar su modelo, con tal de no ser tan dependientes de terceros”, afirma Diego Guardamino, director general de Grupo Hafesa.

Las proyecciones del sector a medio plazo, más allá de las incertidumbres que plantea la crisis actual, muestran un escenario muy similar al actual, en el que el petróleo, el gas y el carbón seguirán dominando el mercado energético global. En este escenario, las energías renovables tendrán un peso creciente, los ecocombustibles jugarán un papel destacado en la transición energética, la energía nuclear mantendrá una cuota residual y el hidrógeno verde tendrá que demostrar que es algo más que una promesa.

EL SECTOR DE LA ENERGÍA EN ESPAÑA: DE LOS PRODUCTOS PETROLÍFEROS A LAS RENOVABLES

Desde el punto de vista de la energía, España es un país que depende en gran medida de la importación de productos petrolíferos y, a la vez, cubre una parte creciente de sus necesidades con energías renovables (solar, eólica e hidroeléctrica). La apuesta por las renovables es clara, pero a corto y medio plazo los productos energéticos van a seguir dominando el panorama español.

La distribución por fuentes del consumo de energía final en España muestra el dominio de los productos petrolíferos. Así, el petróleo (43,8%) sigue siendo la fuente líder en el país, seguido por el gas natural (21,8%) y las energías renovables (17,4%).

Además de esta distribución del consumo, otro factor importante a considerar es la notable subida de los precios de la energía (combustibles, gas, electricidad, etc.), lo que multiplica el coste de este capítulo en relación a años anteriores para todo tipo de usuarios y ha impulsado la inflación en España. Durante 2022 se han producido altibajos en los precios y diferentes tipos de ajustes y ayudas por parte del Gobierno, pero las facturas para ciudadanos y empresas siguen siendo más altas que antes. En el escenario español realizar pronósticos para 2023 en un entorno tan volátil es también muy arriesgado.

LA APUESTA DE GRUPO HAFESA

Como holding empresarial dedicado a la comercialización y distribución de productos petrolíferos, Grupo Hafesa sigue muy de cerca la evolución del sector de la energía y trabaja para minimizar el impacto de las diferentes crisis. Desde que comenzó el conflicto de Ucrania ha diversificado sus líneas de suministro, potenciando alianzas con suministradores tanto nacionales como europeos. Esto le coloca en una muy buena posición para asegurar el suministro de hidrocarburos a sus clientes. Cuenta con una potente infraestructura industrial y comercial que le permite estar preparado, especialmente en tiempos como los actuales de grandes incertidumbres.

El precio de los hidrocarburos se ve muy afectado por acontecimientos macroeconómicos, como la reducción del crecimiento provocada por la inflación y por las decisiones de los grandes productores en cuanto a sus niveles de producción de petróleo. A los operadores como Hafesa no les beneficia esta situación. Trabajan con menos certidumbre en un entorno, como el actual, siempre cambiante y muy influenciado por el conflicto en Ucrania.

“Ante las crisis, Grupo Hafesa apuesta por un modelo de negocio apoyado en una red de plantas de almacenamiento propias”.

La reacción de Grupo Hafesa ante las sucesivas crisis reside en la apuesta por un modelo de negocio apoyado en una red de plantas de almacenamiento propias.

LOS HIDROCARBUROS SEGUIRÁN SIENDO IMPORTANTES PARA EL TRANSPORTE

Para el Grupo, los hidrocarburos seguirán siendo fundamentales durante décadas para garantizar la sostenibilidad de sectores como el del transporte, que es clave en España y que hace al país más competitivo, a la vez que apoya el desarrollo de la industria, el comercio y el turismo. El transporte de personas y mercancías no es factible a corto y medio plazo sin los combustibles líquidos como principal fuente de energía.

En un escenario energético para 2023 de gran incertidumbre, Grupo Hafesa busca la mayor eficiencia posible en beneficio de sus clientes y, a la vez, como contribución al cuidado del medio ambiente. Apuesta por la eficiencia energética apoyada en la innovación, tanto en sus procesos como en los productos y servicios que ofrece a los clientes. Quiere combinar la eficiencia y la satisfacción de las necesidades actuales con la sostenibilidad, a medida que el mundo avanza en la compleja transición energética de un mundo que vive grandes cambios económicos, tecnológicos y geopolíticos.

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