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La convivencia entre ecocombustibles y coches eléctricos para facilitar la transición energética

Publicado el jueves, 15 septiembre, 2022

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El cambio climático y sus efectos son cada vez más evidentes. Y, a la vez, hay pruebas más sólidas de que derivan en gran medida de la emisión de gases de efecto invernadero generados por el consumo de energía. Por ello, la transición energética de la sociedad y de la economía, de un sistema basado en combustibles fósiles a otro centrado en fuentes menos contaminantes y renovables, es un proceso que ya ha comenzado y que se acelerará en los próximos años.

TRANSICIÓN ENERGÉTICA Y TRANSPORTE

Uno de los sectores más afectados por la transición energética es el del transporte. Este sector, según algunas fuentes, puede suponer hasta la cuarta parte de las emisiones de efecto invernadero. De esas emisiones del transporte, el segmento del transporte por carretera genera un porcentaje importante. La Comisión Europea se ha puesto como meta alcanzar un escenario de cero emisiones netas en 2050, lo que incluye también el objetivo de reducir el 90% de las emisiones de CO2 del transporte. A esto hay que sumar que la Comisión ha fijado el año 2035 como fecha límite para la venta de vehículos propulsados por energías fósiles. Objetivos difíciles de cumplir y que obligan al sector de transporte a reconvertirse.

El análisis de las fuentes de energía utilizadas en España en vehículos de pasajeros muestra el dominio abrumador de los combustibles derivados del petróleo. Eurostat sitúa ese dominio en el 99%. El resto corresponde a los vehículos eléctricos y a aquellos impulsados por otros tipos de combustibles como ecocombustibles, gas natural o gas licuado, etc. Por otro lado, la Dirección General de Tráfico señala que, a finales de 2021, el parque de coches eléctricos en España representaba aproximadamente el 0,3% del total de vehículos que circulan por el país.

PRESENTE Y FUTURO DE LOS AUTOMÓVILES

Está claro que el presente de los automóviles pertenece a los combustibles fósiles. Pero el futuro es muy probable que sea testigo de una pluralidad de posibilidades, que incluyen al vehículo eléctrico, a los ecocombustibles y al gas, en sus diferentes variantes. El uso del gas está centrado en vehículos profesionales (taxis, flotas públicas y privadas, ambulancias, autobuses, autoescuelas, etc.) y en algunos coches particulares. Y no hay que olvidar a largo plazo los vehículos impulsados por hidrógeno. Todas estas fuentes de energía coexistirán en las carreteras en los próximos años.

La mayoría de los análisis señalan al coche eléctrico como favorito a medio plazo en esta competición. Pero, en la actualidad, este tipo de vehículos todavía se debate entre sus pros y sus contras. Presenta ventajas como ausencia de emisiones, ayudas a la compra, beneficios de circulación y aparcamiento en las ciudades o menor coste por kilómetro. Por el contrario, sus inconvenientes radican en un precio más elevado, disponibilidad reducida de puntos de recarga, dilatados tiempos de recarga de las baterías o limitada autonomía que es poco idónea para viajes largos. Es decir, el coche eléctrico es una gran opción a medio plazo, pero no es la solución masiva a la descarbonización del transporte a corto plazo.

“Diferentes fuentes de energía, entre ellas los ecocombustibles, coexistirán en las carreteras durante los próximos años.”

Por otro lado, la situación del coche de gasolina y diésel se irá complicando según se acerquen las fechas marcadas por la Comisión Europea. La realidad muestra un crecimiento lento del papel de los coches eléctricos y un protagonismo decreciente de los coches de combustión. ¿Cuál puede ser la mejor alternativa para hacer compatibles ambas tendencias? Los ecocombustibles se revelan como la principal alternativa.

LOS ECOCOMBUSTIBLES COMO ALTERNATIVA

Este tipo de combustibles son la opción más lógica para esa etapa de transición de los vehículos de combustión a los vehículos eléctricos. Ofrecen una importante reducción de las emisiones de dióxido de carbono respecto a los combustibles tradicionales. Y su uso no requiere una renovación profunda del parque automovilístico. Es decir, los ecocombustibles son compatibles con las infraestructuras, redes y vehículos actuales, sin necesidad de grandes cambios logísticos.

Para conseguir los objetivos climáticos establecidos, parece claro que a corto, medio y largo plazo habrá que contar con todos los tipos de fuentes de energía que permitan alcanzarlos. En el sector del transporte, las dos opciones más viables para descarbonizarlo son los ecocombustibles y los vehículos eléctricos. La conclusión es que deberán convivir de forma complementaria durante un largo periodo.

“Grupo Hafesa apuesta por la transición energética del sector del transporte mediante los ecocombustibles.”

El Grupo Hafesa, holding que se dedica a la comercialización y distribución de productos petrolíferos, es consciente de la importancia de los hidrocarburos en el modelo actual del sector de la energía. Y apuesta por la transición energética mediante los ecocombustibles. Para el Grupo hay múltiples razones medioambientales, industriales y económicas para el desarrollo de este tipo de combustibles. Una prueba de que los ecocombustibles empiezan a ser una alternativa es el notable incremento del tránsito de este tipo de combustibles por las plantas de Grupo. Es evidente que el futuro de las fuentes de energía de los vehículos también será “eco”.

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